El video inicial, diez minutos más tarde de lo programado, a las 21.10, dio comienzo al show. La breve demora, sin embargo, poco importó. Rolling Stones, ya estaban sobre el escenario.
El público ardÃa y Mick Jagger, de pantalón y camisa negra con brillos, y una chaqueta verde, hacÃa de las suyas. Start Me Up fue el primer tema que hizo delirar a la multitud, unas 50 mil personas. Siguió It’s Only Rock ‘n’ Roll, a pura intensidad. Mick se movÃa por todo el escenario como un jovencito, como si la música le diera cada vez más energÃa. Keith Richards (de negro, con un pañuelo a tono en la cabeza y zapatillas verdes), Charlie Watts (remera blanca y pantalón azul) y Ron Wood (saco azul con vivos rojos, pantalón negro y zapatillas rojas) lo acompañaban de igual manera.
“Hola Argentina, hola Buenos Aires, hola muchachos”, fueron las primeras palabras de Jagger, antes de que se escuchara Tumbling Dice, la tercera canción de la noche. La lluvia ya habÃa cesado. Y el lÃder de los Stones, que no paraba de moverse, se habÃa quitado la chaqueta. SeguÃa bailando y cantando, llevando su delgado cuerpo por todo el escenario, incluso por la pasarela que se extendÃa sobre el campo. “¡Qué bueno estar de nuevo en la Argentina! Es la primera vez que tocamos en La Plata. Tardamos tanto en llegar que pensábamos que Ãbamos a Montevideo”, bromeaba el cantante, en un español entendible.
La intensidad crecÃa cada vez más. Y un ejemplo de ello era el look de los integrantes de la banda: ya no quedaba siquiera la camisa de Mick, y Richards se habÃa sacado su campera para lucir una musculosa bordó. Mientras tanto, sonaba Out Of Control y Jagger pedÃa “atención total” para dar paso a Street Fighting Man, el tema que los fans votaron por la Web.
“Are you feeling good? (¿se sienten bien?)”, preguntó el cantante tres veces. Entonces, las luces se prendieron e iluminaron al público, que coreó “Vamos los Stones”. Jagger, emocionado, comenzó a revolear su camisa negra, como si fuese un poncho.
La lista siguió con Anybody Seen My Baby y Wild Horses. Y al notar la ferviente respuesta del público, el lÃder de los Stones comenzó a presentar uno por uno a sus compañeros. La gran ovación se la llevó Richards: como si estuviese en un partido de fútbol, el público comenzó a cantar “Olé, olé, olé, Richards, Richards”. Y él lo agradeció de la mejor manera, con un tema en soledad: Can’t Be Seen With You.
Las estrellas británicas cambiaron el look. Desde abajo del escenario, alguien les arrojó una bandera argentina, y la pusieron sobre el micrófono de pie. “Son muy buenos cantantes, Argentina”, se sorprendió Jagger en español, y se lo hizo saber a la multitud.
Para los bises, tenÃan preparado You Can’t Always Get What You Want, que contó con la presencia de un coro, de hombres y mujeres. Y el cierre, igual que como sucedió el miércoles en Santiago de Chile, fue con el esperado por todos: (I Can’t Get No) Satisfaction. Eran cerca de las 23.30, y habÃan pasado dos horas y veinte minutos de puro rock and roll.
Ayer llegar a La Plata tuvo su encanto y, al mismo tiempo, fue casi una odisea. Durante gran parte de la tarde, la autopista que comunica la ciudad de las diagonales con Buenos Aires se volvÃa una procesión de autos a marcha lenta. Al entrar a la ciudad, desde las ventanillas bajas se podÃan escuchar algunas canciones de los Rolling a todo volumen. Las calles aledañas al estadio eran un espectáculo aparte.
Un grupo sorprendió con “La caravana de Keith Richards”: iban sosteniendo una bandera y una gigantografÃa del músico. Hubo algún creativo que colgó su cartel “El chori Stone” para conquistar más fácil. La lluvia comenzó a caer, pero la gente no se inmutaba. Improvisaban pilotos con bolsas y seguÃan, ni los amenazantes rayos alteraban el camino hacia adentro del gigantesco hongo blanco.
Un dÃa antes del concierto los fanáticos se habÃan acercado al estadio para comenzar con la vigilia del show. Se sentaron cerca de la entrada a esperar para ser los primeros en pisar el campo apenas se abrieran las puertas, por lo que pasaron la noche a la intemperie.
Y aún quedan dos fechas más para disfrutarlos. Y el público argentino es único. Responde bien es fervoroso y demostrativo. Hay Stones para rato.




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